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NotaPublicado: Jue Nov 08, 2007 2:06 am 
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Cursando: Sociología CBC (?).
Universidad: UBA
Copio la nota de Alicia Stolkiner, a mi entender una genia, y una mina con mucha experiencia que estuvo en Mejico formando parte de la organización el sistema de salud nacional (si no me equivoco).

La Interdisciplina: entre la epistemología y las prácticas

Lic. Alicia Stolkiner
Abril 1999 Junio 1999 Octubre 1999


Introducción al debate: algunas reflexiones:

En el debate actual sobre lo interdisciplinario, se superponen con una cierta yuxtaposición dos tipos de prácticas: la de la investigación interdisciplinaria y la de la configuración de equipos interdisciplinarios asistenciales. Esta yuxtaposición es esperable dado que la diferencia es de énfasis en cuanto al producto. En el caso de la investigación el énfasis es la producción de conocimientos. En el caso de los equipos asistenciales el énfasis está en la producción de acciones. Nadie, no obstante, podría separar de manera absoluta la investigación de su efecto en las prácticas y nadie podría suponer que el desarrollo de acciones no produzca, o deba producir, simultáneamente, conocimientos. Más aún, sería esperable un futuro en que esta diferencia se diluyera a su mínima expresión.

Hecha esta salvedad, sobre la que me gustaría volver luego, y dado que estamos iniciando un ciclo de reflexión en esta revista, querría señalar algunos niveles en que se puede plantear el análisis y la polémica sobre esta temática:

Un primer nivel epistemológico y de historia del conocimiento: el simple planteo de la interdisciplina implica un cuestionamiento a los criterios de causalidad, básicamente a los de causalidad lineal, y atenta contra la posibilidad de fragmentación de los fenómenos a abordar. Implica también el reconocimiento de que los campos disciplinares no son un «reflejo» de distintos objetos reales sino una construcción históricamente determinada de objetos teóricos y métodos. Más aún, en momentos en que las mismas disciplinas difieren en su interior en cuanto a la definición de su objeto, se puede afirmar que una disciplina, por lo general, no es una, es decir no es unívoca y sin fragmentaciones en su mismo seno.

Un segundo nivel metodológico: tanto en el campo de la investigación, como en el de la asistencia, pensar en un desarrollo interdisciplinario es programar cuidadosamente la forma y las condiciones en que el mismo se desenvuelve. Ya es sabido que la simple yuxtaposición de disciplinas o su encuentro casual no es interdisciplina. La construcción conceptual común del problema que implica un abordaje interdisciplinario, supone un marco de representaciones común entre disciplinas y una cuidadosa delimitación de los distintos niveles de análisis del mismo y su interacción. Para que pueda funcionar como tal, un equipo asistencial interdisciplinario requiere la inclusión programada, dentro de las actividades, de los dispositivos necesarios. El tiempo dedicado a éstos -sean reuniones de discusión de casos, ateneos compartidos, reuniones de elaboración del modelo de historia clínica única, etc.- debe ser reconocido como parte del tiempo de trabajo. Sería bueno que los que programan acciones interdisciplinarias desde los niveles decisorios, tuvieran claro que para lograrlas se requiere algo más que un grupo heterogéneo de profesionales trabajando a destajo.

Una diferencia entre equipos interdisciplinarios de investigación y equipos interdisciplinarios de asistencia, es que estos últimos se constituyen por distintas profesiones (y se da por supuesto que cada una representa una disciplina). Este deslizamiento (de disciplina a profesión) es un claro deslizamiento hacia el campo de prácticas.

Una pregunta que los equipos asistenciales deben también realizarse es cómo incorporan una amplia gama de saberes que no son disciplinarios. Esto es particularmente notable en el caso de equipos que trabajan con comunidades, pero es igualmente necesario en todos ellos, a menos que aborden su práctica desde una representación fuertemente tecnocrática.

El cómo se desarrolla lo interdisciplinario es un debate fundamental, e incluye el nivel de análisis siguiente:

Un nivel referente a lo subjetivo y lo grupal: las disciplinas no existen sino por los sujetos que las portan, las reproducen, las transforman y son atravesados por ellas. Resulta necesario resaltar lo obvio: un equipo interdisciplinario es un grupo. Debe ser pensado con alguna lógica que contemple lo subjetivo y lo intersubjetivo. Lo primero, y más evidente, es que un saber disciplinario es una forma de poder y, por ende, las cuestiones de poder aparecerán necesariamente.

En lo individual, la participación en un equipo de esta índole implica numerosas renuncias, la primera es la renuncia a considerar que el saber de la propia disciplina es suficiente para dar cuenta del problema. Reconocer su incompletud.

Pone en juego la relación que cada sujeto establece con la disciplina. En algún texto de hace años afirmaba: «toda relación con una disciplina es pasional: podemos someternos a ella, refugiarnos en ella, o hacerla trabajar, desafiarla... creemos que hoy sólo se puede desarrollar la ciencia (con minúscula) con una actitud irreverente ante la Ciencia (con mayúscula)... la irreverencia no es el rechazo a la negación, es simplemente el no reverenciar».

Espero que este breve e incompleto punteo pueda servir de disparador para abrir un espacio de reflexión y polémica sobre esta temática.


Interdisciplina II:
lo transdisciplinario como momento o como producto

¿Cómo seguir este diálogo abierto a través de El Campo Psi? Quizás convenga aclarar el porqué de la ausencia, en la nota anterior, del término transdisciplina, de bastante circulación en nuestro medio. Sucede que hay diversas vertientes teóricas desde donde se aborda lo interdisciplinario. Algunas incorporan la transdisciplina como una instancia o escalón superador de la interdisciplina, una etapa del desarrollo del conocimiento en la que se borrarían las barreras disciplinarias para lograr la construcción de un saber mega-explicativo. Por mi parte, prefiero mantener una cierta cautela al respecto, sobre todo a los fines de funcionalizar la idea y de coordinar equipos. A mi gusto, lo transdisciplinario es un momento, un producto siempre puntual de lo interdisciplinario.

Quizás sirva una metáfora para explicar esto: la orquesta sinfónica, en la que cada instrumento tiene su especificidad, su técnica y sus ensayos particulares. Si llegamos antes de que el concierto comience, oiremos una polifonía inarmónica. Sin embargo, cuando la sinfonía comienza, es una. Un solo producto que, no obstante, contiene la diversidad de sonidos de cada instrumento de una manera que no se explica por simple adición. Si reemplazáramos los instrumentos por las disciplinas, la sinfonía, esa única sinfonía, esa unidad que desaparecerá apenas termine la ejecución, sería lo transdisciplinario. Este momento transdisciplinario sería, por ejemplo, el producto de una investigación referida a un problema definido conceptualmente de manera interdisciplinaria o la estrategia que se propone un equipo asistencial frente a una situación específica. Es una situación en construcción continua, no un estado. La tensión entre diferenciación e integración no se resuelve nunca de manera acabada y reaparece frente a cada problema a abordar.

Esta metáfora sirve también para representar la cuestión de la hegemonía entre los campos disciplinares. Esta no es fija ni predeterminada, no depende del valor intrínseco de alguna de las teorías, sino por el proceso de conceptualización del problema, del nivel de análisis en que se sitúa y de las estrategias que devienen de ello. Así como sucede con los instrumentos.

La coordinación de un equipo interdisciplinario es una función decisiva, debe poder situarse como facilitador y generador de los dispositivos necesarios para la producción del marco común entre disciplinas. Generar los espacios para la contrastación de los discursos. Al igual que el director de la orquesta, es el único miembro que no tiene en sus manos un instrumento sino un indicador.

Puesta a aclarar términos, en el presente texto quisiera incorporar otros. En primer lugar, el de multireferencialidad teórica, que consiste en reconocer, en un abordaje particular, las diversas vertientes teóricas y disciplinarias desde las que puede encararse. Aún cuando se encare un problema desde un campo disciplinar o teórico, es preciso pensar cuales son las facetas que quedan abiertas a otros enfoques, su posible constitución como objeto de otros saberes. También quisiera incoporar el de importación de saberes, que pasan de un campo disciplinar a otro. Inclusive de marcos conceptuales que atraviesan transversalmente distintos saberes disciplinares en un determinado momento del conocimiento. Un ejemplo de esto sería el estructuralismo durante la primera parte de la segunda mitad del siglo XX.

Sobre estos puntos, y sobre algunos ejemplos concretos espero volver en los próximos Números.

Equipos Interprofesionales y algo más
(¿es posible hablar de inter-saberes?).

De vuelta de una jornada de trabajo en Río Gallegos y de un Encuentro de Salud del Municipio de Rosario, me parece necesario detenerme en el tema de los equipos interprofesionales que trabajan en servicios. En ambos lugares pude compartir las experiencias y las preguntas de quienes desarrollan, o intentan desarrollar, este tipo de prácticas.

En la primera nota para esta Revista, mencionaba esa cierta yuxtaposición en el debate: tanto se habla de equipos interdisciplinarios cuando se refiere a prácticas centradas en el desarrollo de conocimiento, cuanto en prácticas centradas en el despliegue de acciones programadas. En este último caso la elección de los miembros del equipo se desliza desde los campos de las disciplinas a los de las incumbencias y perfiles profesionales. Los contextos institucionales en que se desenvuelven no son académicos y pregnan fuertemente sus haceres. Para contemplar problemas y requerimientos específicos preferiría diferenciar los equipos que se insertan en Servicios Hospitalarios de aquellos que se desenvuelven en prácticas comunitarias.

En estos últimos es cada vez más frecuente que algunos de sus miembros no sean profesionales o no representen una disciplina científica sino otro tipo de saber (saberes no-disciplinarios). Tal el caso de la dimensión estética y simbólica que puede aportar un miembro que proviene del campo del arte y no de la ciencia, o la acumulación de saberes que aporta un educador popular o un operador con niños que están en la calle. Interesante desafío al cual me había referido tangencialmente en el primer Número.

La primera tarea de construcción inter-saberes que desafían estos equipos es, obviamente, la formulación del programa a desarrollar y de sus objetivos. La base de la misma es la definición del problema y de sus actores. El marco referencial común implica, entonces, acuerdos básicos ideológicos: cuál es el tipo de relación que se intenta construir entre equipo asistencial y "beneficiarios" del mismo? Cómo se define al sujeto de estas acciones?. No es lo mismo, por ejemplo proponer un programa vertical que una metodología participativa de programación, no es lo mismo definir a los sujetos de asistencia como "menores" que como "niños y adolescentes" (por citar un ejemplo específico). Los márgenes de autonomía del equipo en sus definiciones, dependerán del marco institucional y de los planes en los que se inscribe, además de las complicadas tramas burocráticas en las que suelen encontrarse atrapados.

Demasiado cerca de las demandas y necesidades sociales, y demasiado lejos de los ámbitos destinados a la reflexión, la temporalidad de estos equipos suele carecer de dispositivos específicos en los cuales conceptualizar rigurosamente sus prácticas. Son éstos los espacios en donde pueden pasar de la sustentación pragmática o intuitiva a la explicitación de los distintos saberes en interjuego. Es entonces indispensable que constituyan e institucionalicen estos dispositivos. Incorporar recursos del campo de la investigación, los que suelen plasmarse en modelos no tradicionales de evaluación. Al final que la investigación puede definirse latamente como una forma de producción metódica de conocimientos.

Estas prácticas encaran simultáneamente una dimensión política, conceptual y práctica. Aunque parezca muy distante, en su núcleo reaparece el debate sobre sujeto-objeto de conocimiento y la relación entre conocimiento científico y otras formas de saber.

Trataré de seguir en el Próximo Número con el interesante desafío epistemológico, metodológico y práctico que estos equipos constituyen. Quiero agradecer a las personas que, tanto en Río Gallegos como en Rosario me permitieron reflexionar a partir de la riqueza de sus experiencias.



Stolkiner Alicia - Psicóloga
Diplomada en Salud Pública. Docente en la Cátedra II de Salud Púlbica y Salud Mental de la Facultad de Psicología, U.N.B.A. Buenos Aires.


FUENTE: http://www.campopsi.com.ar/interdisciplina.htm

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NotaPublicado: Lun Ene 12, 2009 1:35 pm 
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Muy bueno Sidd :)
Agrego otro resúmen sobre un texto de Interdisciplina de Nora Elichiry.

Del texto: “La importancia de la articulación interdisciplinaria para el desarrollo de metodologías transdisciplinarias” en El niño y la escuela. Buenos Aires. Nueva Visión. 1987.

LA IMPORTANCIA DE LA INTERDISCIPLINA PARA LA TRANSDISCIPLINA
(Nora Elichiry)


Generalmente se utilizan como conceptos intercambiables las nociones de multidisciplina e interdisciplina.

El enfoque multidisciplinario está caracterizado por una simple yuxtaposición de áreas de conocimiento, en el cual cada disciplina se dedica a su especialidad sin que haya una relación ni se evidencien modificaciones o transformaciones en las disciplinas involucradas. La característica de esta perspectiva es su visión atomística de la realidad y un total aislamiento respecto de toda demanda social.

¿De dónde derivan estas prácticas multidisciplinarias?

En nuestro país, y en general en América Latina, la formación educativa en todos los niveles es básicamente disciplinaria.

Tres aspectos de la educación disciplinaria:
- Excesiva especialización, que fragmenta el conocimiento en áreas y obstaculiza la comprensión de la pluralidad y complejidad de las dimensiones de la realidad.
- División entre formación profesional y laboral, la enseñanza no prepara para el trabajo ni orienta sus lineamientos curriculares en función de las necesidades del país. Se tiende a la superespecialización, dentro de cada disciplina se forman áreas más especializadas aún (“escuelas”).
- Desarticulación teoría-práctica, en la mayoría de las carreras, los contenidos teóricos se organizan al comienzo de la carrera dejando las prácticas para el final. Los mismos contenidos se ven dos veces, primero como conceptualización teórica y luego como concatenación práctica. Como si no fueran complementarios de un mismo proceso de aprendizaje.

La aproximación interdisciplinaria surge ante la demanda social, ante las situaciones de problemas cada vez más complejos y por la evolución interna de las ciencias. Puede favorecer la integración y producción de conocimiento. Esta orientación surge de una concepción constructivista de la realidad, siendo ésta considerada como una totalidad estructurada pero a la vez estructurante. La realidad no es algo obvio, unívoco y simple que se puede comprender fácilmente sino que es contradictoria. Se basa en la complejidad y unidad de la realidad, por un lado, y en la división del trabajo científico necesario para la evolución de la ciencia, por otro. La interdisciplinariedad incluye intercambios disciplinarios que producen enriquecimiento mutuo y transformación. Estos intercambios disciplinarios implican además interacción, cooperación y circularidad entre las distintas disciplinas a través de la reciprocidad entre esas áreas, con intercambio de instrumentos, métodos, técnicas, etc. Lo fundamental es mantener la identidad y especificad disciplinaria: sólo entonces se podrán establecer enlaces y relaciones. Cada disciplina es importante en su función, en su individualidad.

Prerrequisitos para la interdisciplina:

1) Trabajo en equipo: Formación de actitudes cooperativas en el grupo.
2) Intencionalidad: Que la relación entre las disciplinas sea provocada.
3) Flexibilidad: Que exista apertura, sin actitudes dogmáticas. Que haya diálogo.
4) Cooperación recurrente: Que haya continuidad para lograr la cohesión del equipo.
5) Reciprocidad: Lleva al intercambio de métodos, conceptualizaciones, técnicas, etc.

Con estos requisitos asegurados nos ubicamos en el nivel máximo, desde el punto de vista estructural, de las relaciones interdisciplinarias, que es el de la integración sistémica.

“El sistema funciona si cada disciplina desempeña su función individualmente pero no independientemente”.

Esta integración sistémica nos lleva a la orientación transdisciplinaria: esta aproximación metodológica compatibiliza la unidad y diversidad de la ciencia. Supone un sistema total que integra las distintas disciplinas a través de un marco conceptual común. Nos brinda un intento de explicación totalizadora de la realidad.

De esta manera conjunta se procurará conciliar unidad-diversidad y especialidad-universalidad a través de las interrelaciones de diferenciación e integración de las disciplinas, como así también a través de discusiones, divergencias, críticas y consensos del trabajo en equipo.

Dos riesgos en la aproximación a la tarea:
- Especialización absoluta: Aislamiento del desarrollo científico del contexto social
- Generalización excesiva: Falta de profundidad

Lo fundamental, entonces, será salir del aislacionismo aún vigente y abocarnos al trabajo en equipo, sin “saberes absolutos”, sino en la búsqueda constante de modelos teóricos que permitan resolver los problemas que la realidad plantea.

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NotaPublicado: Lun Ene 12, 2009 10:12 pm 
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Cursando: Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad
Universidad: Univ. Nacional de Quilmes
Había uno muy bueno de Arnaiz, pero no lo encuentro online, se llamaba "Psiquismo, transdisciplina y transdisciplinaridad"

Buscando, encontré esto

LA TRANSDISCIPLINARIDAD: ¿CÓMO SOBREVIVIR EN LA TORRE DE BABEL?

La Torre de Babel postmoderna

Cuenta el Antiguo Testamento que al sur de Bagdad, en el curso medio del rio Éufrates, los hombres de Babilonia construían un gran sueño arquitectónico. Su proyecto era soberbio, sin duda: “Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo” Yahveh, irritado por estas criaturas arrogantes, descendió a la ciudad y después de observar la gran torre dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros» (Génesis 11:1-9.) De repente, los hombres de Babel empezaron a hablar lenguas desconocidas y de inmediato reinó la confusión (Balal). Condenados a hablar lenguas incomprensibles terminaron dispersándose por la tierra. La grandiosa torre fue sólo un espejismo, un sueño.

Hoy vivimos, efectivamente, una tragedia similar. La construcción del gran edificio del conocimiento ha sido el proyecto de la humanidad. Sin embargo, en el transcurso de la Época Moderna se produjo un fenómeno de especialización. Esto significa que cada disciplina inventó su propio lenguaje, estableció sus rígidas fronteras y creó un objeto específico de estudio. La agudización de este proceso nos ubica, en la actualidad, frente a una Torre de Babel postmoderna. El resultado no podría ser distinto: un especialista es incapaz de comunicarse con otro especialista. Incluso cuando se refieren a un mismo acontecimiento. Entre ellos se tiende un abismo, un vacio absoluto. La torre ha perdido su grandioso valor arquitectónico y se ha convertido en el símbolo de la confusión que reina entre las mentes disciplinadas de nuestra época.

“…debido a que hoy en día hay centenares de disciplinas uno se pregunta ¿cómo podría un teorizante en física de las partículas dialogar verdaderamente con un neurofisiólogo; un matemático con un poeta; un biólogo con un economista, un político con un especialista en informática…?[1] Esta pregunta inquietante surgió hacia la mitad del siglo XX y mostró la necesidad de entrelazar los distintos saberes especializados. Emergen así los conceptos de pluridisciplinariedad, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad. En cada uno de ellos el propósito central es presentar una alternativa que permita zanjar el alto grado de incomunicación que existe entre los distintos saberes. En este escrito se hará un recorrido histórico por dichos conceptos y se evaluarán sus alcances epistemológicos.

La emergencia de las disciplinas

Desde la Antigüedad se ha intentado organizar distintas clasificaciones del saber[2]. Así, Aristóteles establece una división entre ciencias práctica, poéticas y teóricas (matemática, aritmética y teología). Con la llegada de la Edad Media se imponen las “Artes liberales”. Al interior de ellas se establece una diferencia entre el “quadrivium” que corresponde a una formación científica (geometría, aritmética, astronomía, música) y el “trívium” que se encarga de la parte literaria (gramática, retórica y dialéctica).

Ya en la Modernidad Descartes dejó formulados los principios de la ciencia clásica a través de la separación entre el sujeto y el objeto. Por una parte el ego cogitans, remitido a la metafísica; por otra la res extensa que depende de la ciencia. Desde entonces, partiendo de esta disyunción, el pensamiento científico pudo consolidarse sobre la objetividad, es decir sobre un universo conformado por objetos aislados (en un espacio neutro) y sometido a leyes universales. La realidad aparece como un conjunto de partículas que pueden ser aisladas experimentalmente y cada una es susceptible de ser medida, cuantificada. Si conocemos cada uno de estos elementos simples y las reglas elementales que los gobiernan, el objeto queda explicado. El propósito central es fragmentar la realidad para conocerla. Se trata, también, de simplificar aquello que se presenta como complejo bajo una idea clara y distinta. La consecuencia general es el surgimiento de distintas disciplinar que buscan su autonomía y una delimitación clara de sus fronteras.

A propósito del concepto de disciplina Edgar Morin ha señalado que esta es “una categoría organizacional en el seno del conocimiento científico; ella instituye allí la división y la especialización del trabajo y responde a la diversidad de los dominios que recubren las ciencias”[3] La disciplina defiende su territorialidad, crea un lenguaje propio e instituye técnicas particulares. Morin, también, da un dato curioso sobre el origen etimológico de la palabra que en sus inicios designaba un pequeño fuste cuyo propósito era castigar. Hoy sin lugar a dudas los especialistas utilizan la disciplina para flagelar a todo aquel que se atreva a penetrar en sus dominios.

La rígida compartimentación de los saberes ha encontrado su forma más extrema en el fenómeno de la hiperespecialización. Aquí se termina por concluir que el objeto estudiado es una cosa en si misma, aislada de cualquier conexión posible. El especialista concluye que su pequeña parcela de conocimiento es el universo absoluto. Ya a mediados del siglo XX, este enfoque marcado por zonas limítrofes tan estrictas, será criticado. Es entonces cuando se plantea la necesidad de tejer lazos entre los diferentes saberes. De aquí surgen los conceptos de: multi, inter y transdisciplina

La multidisciplinariedad

Exige una aproximación a un tema de investigación desde diferentes disciplinas simultáneamente. En consecuencia el tema estudiado es enriquecido por las otras perspectivas. “La multidisciplinariedad lleva un ‘plus’ agregado para la disciplina en cuestión, pero ese ‘plus’ esta siempre al servicio exclusivo de la disciplina residente”[4] Por ejemplo: una escultura de Leonardo Da Vinci puede se examinada desde distintos puntos de vista: la historia de las religiones, la química, la anatomía, el psicoanálisis, la física, la literatura, la historia de la medicina. Las disciplinas sirven en este caso como técnicas especializadas llamadas a resolver un problema específico. Como resultado se observa que la escultura de Da Vinci ha sido, entonces, enriquecida por los aportes de múltiples saberes.

Es necesario resaltar que los proyectos multidisciplinares exigen la creación de grupos de estudio donde se posible la confluencia de distintos investigadores.

La interdisciplinariedad

Su propósito central es la transferencia de métodos de una disciplina a otra. Aquí al igual que en la multidisciplinariedad se sobrepasa el campo de los saberes específicos. Se pueden distinguir tres grados interdisciplinarios[5]:

· Grado de aplicación:

Los descubrimientos de la física nuclear transferidos a la medicina producen nuevas aplicaciones del laser.

· Grado epistemológico:

“La transferencia de los métodos de la lógica formal en el campo del derecho general análisis a nivel jurídico”

· Grado de concepción:

Se crean las condiciones necesarias para el surgimiento de nuevas disciplinas. La ecología nos ofrece un caso ejemplar. Su emergencia fue posible gracias al intercambio de métodos entre campos heterogéneos: geografía, geología, bacteriología, zoología, botánica. La astrofísica ha recorrido un camino paralelo. Su aparición exigía que las disciplinas dejaran de disputarse el cosmos. Sólo después del encuentro de la física, la microfísica y la astronomía fue posible su génesis.

Como se puede observar la interdisciplinariedad es un conjunto de relaciones reciprocas entre los saberes. Esto quiere decir que las disciplinas establecen intercambios e interaccionan. Los grupos de investigación son los lugares por excelencia para que surjan canales de comunicación, para tejer redes y permitir la circulación del conocimiento. No existe, por tanto, una interdisciplinariedad personal. Todo lo contrario: lo interdisciplinar requiere siempre lo interpersonal.

La transdisciplinaridad

“Para llegar al punto que no conoces, debes tomar el camino que no conoces”.
San Juan de la Cruz

En 1970 la “Organización económica para la cooperación y el desarrollo” (OCDE), el ministro francés de educación y la Universidad de Niza organizaron un taller internacional llamado “Interdisciplinariedad. Problemas de la enseñanza y la investigación en las universidades” Dentro de los participantes estaban Jean Piaget, Erich Jantsch y André Lichnerowicz. Cada uno aporto una definición particular de lo que entendía por interdisciplina y transdisciplina

En su intervención Piaget se refiere a una nueva forma de pensar alejada de las rígidas fronteras del saber tradicional: “Esperamos ver que la etapa de las relaciones interdisciplinarias pase a un nivel superior que debería ser la transdisciplinariedad, el cual no se limitará a reconocer las interacciones y reciprocidades entre las investigaciones especializadas, sino que buscará ubicar esos vínculos dentro de un sistema total, sin fronteras estables entre las disciplinas”[6]

Erich Jantsch, pensador austriaco y uno de los principales invitados al encuentro, afirma en su conferencia que es necesaria “la coordinación de todas las disciplinar e interdisciplinas del sistema de enseñanza e innovación, basada en una perspectiva de una axiomática común”. Las declaraciones del matemático francés André Lichnerowicz ofrecen una perspectiva axiomática, la transdisciplinariedad en este sentido es la búsqueda de la “homogeneidad de la actividad teórica en diferentes ciencias y técnicas, independientemente del campo donde la actividad es efectuada” Sólo las matemáticas podrían eventualmente revelar esa actividad teórica.

En 1985 el físico cuántico Basarab Nicolescu elaboró una crítica a las anteriores concepciones. Si bien Piaget tiene el mérito de señalar la génesis de una nueva forma de conocimiento comete, sin embargo, un doble error. Es equívoca la pretensión de hacer de la transdisciplinaridad una superdisciplina capaz de cobijar la totalidad. Es criticable también la insistencia de ver en la investigación transdisciplinar una forma superior o más elevada del conocimiento. Este último prejuicio es una yuxtaposición entre los esquemas del desarrollo infantil y la epistemología. Una opinión similar se puede detectar en los postulados de Jantsch en la medida que éste busca un axioma capaz de unir de modo simple la diversidad de los saberes.

Nicolescu señala que los autores citados han utilizado el prefijo latino “trans” en dos sentidos, pero han dejado de lado un tercer significado. Por una parte el prefijo se ha empleado para significar aquello que está “entre” los saberes y por otra parte para denotar aquello que “atraviesa” las fronteras disciplinares. La tercera acepción ha permanecido en el olvido. “Trans” equivale, también, a eso que está “más allá” de las disciplinas. Esté último postulado será defendido por Nicolescu. A propósito él afirma que “esta idea no vino del cielo o sólo del placer de respetar la etimología de la palabra, sino de mis largos años de práctica en la física cuántica”[7]

Tres facetas de la transdisciplinariedad

En su artículo “Transdisciplinarity: past, present and future” Nicolescu intenta señalar que los postulado de la investigación transdisciplinar no forman parte de una corriente homogénea. Por lo tanto es necesario establecer una clasificación tripartita:

· Transdisciplinariedad teórica:

Exige una definición general del concepto transdisciplinariedad y una metodología bien definida. El conocimiento es entendido como algo tejido en conjunto. Los trabajos desarrollados por Piaget, Morin y Nicolescu son representantes de esta categoría.

· Transdisciplinariedad fenomenológica:

Los trabajos desarrollados por Michael Gibbons y Helga Nowotny son propios de este enfoque. Aquí se pretende conectar principios teóricos con datos experimentales. La integración de un componente teorético con otro empírico produce un modelo que permite predecir resultados futuros.

· Transdisciplinariedad experimental:

Requiere llevar a cabo experimentos siguiendo una metodología precisa, permitiendo a los investigadores obtener resultados similares siguiendo los mismos procedimientos.

Las facetas enumeradas nos siguieren un reto: la necesidad de integrar el aspecto teórico, fenomenológico y experimental.

La búsqueda de una metodología transdisciplinar

Galileo Galilei en su libro “Dialogo sobre los grandes sistemas del mundo” formuló los tres axiomas que sostienen a la Modernidad:

· Existen leyes universales de carácter matemático
· Los experimentos científicos pueden descubrir estas leyes
· Tales experimentos pueden ser repetidos

En contraposición la metodología transdisciplinar tiene los siguientes axiomas:

· Axioma ontológico:

Es necesario reconocer en la naturaleza diferentes niveles de realidad y en nuestro conocimiento de la naturaleza distintos niveles de percepción

· Axioma lógico:

Se requiere abandonar la lógica clásica de corte aristotélico para darle paso a una lógica del “tercer incluido”. Sólo así es posible comprender el paso de un nivel de realidad a otro

· Axioma de la complejidad

Hay una estrecha relación entre los distintos niveles de realidad. “Cada nivel es lo que es por que todos los niveles existen al mismo tiempo”[8] Los niveles constituyen una estructura altamente compleja.

Los dos primeros axiomas se sustentan en datos experimentales prevenientes de la física cuántica, pero no se circunscriben al campo de las ciencias duras. El tercer axioma se constata en las ciencias humanas y en las disciplinas científicas.
A continuación examinaremos solamente el axioma ontológico y el de la complejidad.

Axioma ontológico: niveles de realidad y niveles de percepción

El concepto de “nivel de realidad” es indispensable para comprender el axioma ontológico. En este punto es necesario aclarar la noción de “realidad” contrastándola con el concepto de “lo real”. Este último designa aquello que es, la esencia y por tanto esta velado, es inaccesible. En términos kantianos se puede asociar con el noúmeno. La realidad, por el contrario, esta vinculada con la experiencia humana y en consecuencia es asequible y susceptible de ser conocida.

Un nivel de realidad constituye un sistema gobernado por leyes específicas. En este sentido las entidades cuánticas obedecen a leyes cuánticas. Mientras que el mundo macrofísico esta construido por leyes distintas. Se trata de niveles diferentes con mecanismos de funcionamiento particulares. Cuando se pasa de un uno a otro hay una ruptura de las leyes regentes de cada sistema, esto evidencia que existe una discontinuidad entre las estructuras que constituyen los niveles de realidad. Reflexionar en términos de discontinuidad configura un análisis distinto del que usualmente se hace acudiendo al concepto de niveles de organización. Este último, propio de un enfoque sistémico, funciona con un principio de continuidad, es decir no hay una ruptura de los principios organizadores de cada nivel.

Se puede proponer el siguiente ejemplo: el espacio tiempo de la física clásica esta asociado con cuatro dimensiones (tres de espacio y una de tiempo) mientras la física cuántica posee un espacio tiempo con más de cuatro dimensiones. Analizar este ejemplo en términos de organización seria imposible puesto que seria necesario aceptar una continuidad entre el mundo macro y el micro, entre la cuántica y la relatividad, entre los átomos y el cosmos. Por el contrario si consideramos la discontinuidad como categoría rectora podemos admitir la diferencia radical entre niveles.

Es necesario señalar que en el axioma ontológico “ningún nivel de realidad constituye un lugar privilegiado desde el cual uno es capaz de comprender a todos los otros niveles de realidad. Un nivel de realidad es lo que es por que todos los demás niveles existen al mismo tiempo”[9] Los niveles no están organizados en un esquema piramidal esto quiere decir que no hay un “nivel rey” ni mucho menos una jerarquía vertical. No obstante, no se podría concluir lo contrario: la existencia de una anarquía esencial o una suerte de caos ontológico. Los niveles poseen una dinámica coherente.

Paralelamente a los niveles de realidad existen niveles de percepción. Retomando algunos conceptos de la fenomenología de Husserl se puede afirmar que los diferentes niveles de realidad son perceptibles porque los hombres poseen facultades para captarlos.

Axioma de la complejidad

“Complexus es lo que está tejido en conjunto”[10] La complejidad pretende a la vez distinguir (pero no separar) y unir. Morin señala algunos principios de este axioma:

1. Principio retroactivo.

Se manifiesta con una ruptura de la causalidad lineal. El rígido esquema causa-efecto se ponen en movimiento circular y así los efectos también pueden modificar las causas. Este principio es extraído de la cibernética

2. Principio sistemático y organizacional.

Pone en relación el conocimiento de las partes con el todo. Pascal lo resume en uno de sus pensamientos: “Tengo por imposible conocer el todo sin conocer las partes y conocer las partes sin conocer el todo.”[11] La idea del sistema se opone a las reducciones.

3. Principio hologramático.

Inspirado en el holograma donde cada punto contiene la casi totalidad de la información del objeto. Corresponde a la paradoja del todo contenido en la parte y la parte contenida en el todo. Así también las celular conforman un organismo y la información de ese organismo está al interior de los genes. El individuo se halla en la sociedad y la sociedad se halla en el individuo.

4. Principio dialógico.

Une dos nociones que desde la lógica clásica se excluyen, sin embargo en la realidad permanecen indisociablemente unidas. Cuando Heráclito formula su principio: “vivir de muerte, morir de vida” lo que pretende es mostrar que cosmos en una tensión de opuestos; hoy sabemos que una gran cantidad de células de nuestro cuerpo mueren constantemente, y nuevas células aparecen. Igualmente los conceptos duales de caos/orden, innato/adquirido, mente/cerebro, naturaleza/cultura no deben excluirse porque en lo real permanecen unidos. En efecto, las formas tradicionales de abordar la antropología se instalaban en una reducción insalvable que obligaba a escoger una postura naturalista o una culturalista. Para superar esta actitud se debe abandonar dos mitos fundantes: “O pensamos que el hombre es natural y por lo tanto lo reducimos a la naturaleza, al comportamiento de los chimpancés, a la sociobiología y a los genes; o pensamos que es sobrenatural y su cuerpo un mero soporte, mientras que el resto recibe el nombre de espíritu, de psiquismo y de cultura”[12].

Esta serie de principios permiten pensar la realidad desde sus múltiples niveles. No rechaza las disciplinas, sino que completa los principios clásicos de la ciencia al interior de un esquema más complejo. Esto permite situarse en un espacio menos arbitrario y mutilante.

Conclusión

Descartes formula una de las reglas fundamentales de la ciencia moderna: separar para comprender. Así entonces al momento de estudiar un objeto se presenta la necesidad de aislarlo y abstraerlo, de tal forma que el objeto pueda ser percibido en su pureza. A partir de estos postulados se constituye el método propio de la Modernidad. Ya en los siglos XIX y XX este paradigma tiene como consecuencia la consolidación de diferentes disciplinas al interior de la ciencia.

Como tendencia generalizada se puede observar que cada disciplina logra crear un objeto especifico de estudio y un campo cerrado de investigación. En este horizonte, donde la compartimentación del saber es cada vez más aguda, aparecen los conceptos de multi, inter y transdisciplinaridad. Frente al esquema parcelario planteado por Descartes, Morin y Nicolescu intenta pensar un paradigma complejo que abandone la pretensión de estudiar la realidad parte por parte y que asuma el reto de pensar la realidad como un sistema de conexiones, como un conjunto de niveles interrelacionados. Este giro obedece a la necesidad de salir del esquema simplificador ya que un conocimiento que corta aquello que está unido produce inevitablemente un saber mutilado, incompleto.

En la Torre de Babel posmoderna es necesario buscar un puente de comunicación entre los distintos lenguajes. En medio de la confusión de las disciplinas será indispensable un sistema de traducción. De lo contrario el saber estará condenado a dispersarse por la tierra como aquellos hombres de Babilonia.

Referencias

[1] Nicolescu, Basarab. La transdisciplinariedad una nueva visión del mundo. En: http://nicol.club.fr/ciret/espagnol/visiones.htm
[2] Cfr: Bourguignon, André. De la pluridisciplinarité à la transdisciplinarité. En: http://nicol.club.fr/ciret/locarno/loca5c1.htm
[3] Morin, Edgar. Sobre la interdisciplinariedad. En: http://www.pensamientocomplejo.com.ar/d ... aridad.pdf
[4] Nicolescu, Basarab. Op. Cit.
[5] ibid
[6] Piaget, Jean. Citado por B. Nicolescu en: Definition of Transdisciplinarity. http://www.caosmose.net/candido/unisino ... lescu1.pdf (la traducción es mía)

[7]Nicolescu, Basarab. Transdisciplinarity: past, present and future http://www.movingworldviews.net/Downloa ... olescu.pdf (la traducción es mía)
[8] Ibid
[9] Nicolescu, Basarab. La transdisciplinarite. Manifeste. Monaco, Le Rocher, 1996, p. 54-55.
[10] Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona, Gedisa, 1995, p. 32.
[11] Pascal, Blais. Pensamientos. Madrid, Alianza, 1980, p. 199.
[12] Cyrulnik, Boris y Edgar Morin. Diálogo sobre la naturaleza humana, Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 14.


Bibliografía

· Bourguignon, André. De la pluridisciplinarité à la transdisciplinarité. En: http://nicol.club.fr/ciret/locarno/loca5c1.htm
· Cyrulnik, Boris y Edgar Morin. Diálogo sobre la naturaleza humana, Buenos Aires, Paidós, 2005.
· Morin, Edgar. Ciencia con consciencia. Barcelona, Anthropos, 1984.
· ____________ Introducción al pensamiento complejo. Barcelona, Gedisa, 1995.
· ___________Sobre la interdisciplinariedad. http://www.pensamientocomplejo.com.ar/d ... aridad.pdf
· Nicolescu, Basarab. La transdisciplinarite. Manifeste, Monaco, Le Rocher, 1996
· Definition of Transdisciplinarity. http://www.caosmose.net/candido/unisino ... lescu1.pdf
· _________________Transdisciplinarity: past, present and future http://www.movingworldviews.net/Downloa ... olescu.pdf
· _________________La transdisciplinariedad una nueva visión del mundo. http://nicol.club.fr/ciret/espagnol/visiones.htm

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Ezequiel

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Traducción al español por Huan Manwë